Además, la cerveza contiene una variedad de electrolitos y minerales, algunos de ellos, en cantidades más altas que las bebidas deportivas tradicionales. Entre ellos se destacan calcio, magnesio, fosfato, potasio, sodio, selenio y flúor. Estos son esenciales para la salud ósea y la funcionalidad muscular, y así poder hacer ejercicio sin riesgo de lesiones.
Algunos deportistas ya lo ponen en práctica, como el alemán Andreas Raelert que, después de ganar el triatlón Challenge-Roth en Julio 2014 e imponer una nueva marca mundial en distancia Ironman, bebió cerveza no sólo para refrescarse sino también para hidratarse.
Otro ejemplo de esta nueva tendencia en nuestro país se trata de los Birraners, un grupo de amigos oriundos de Luján, que siendo amantes de la cerveza y la vida sana descubrieron un movimiento a nivel mundial el cual comparte los intereses que los une: la cerveza y el running. Lo que buscan es contagiar las energías para salir a correr y luego disfrutar de las bondases de la cerveza.
Este movimiento es un éxito en varios países de la arena internacional, donde día a día surgen nuevos Clubes de Corredores amantes de la cerveza.
La moderación es la clave
Definimos consumo moderado a un vaso de cerveza (10-12 g etanol/día) para las mujeres y dos vasos (20-24 g etanol/día) para hombres. Siguiendo esta recomendación, la cerveza no influiría de manera sustancial en el funcionamiento fisiológico o metabólico esencial para el rendimiento físico. Asimismo, no se detecta ningún efecto adverso sobre la fuerza, potencia, resistencia muscular localizada, velocidad y rendimiento cardiovascular.
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